jueves, 21 de febrero de 2008

nuestros estados emocionales

La respiración, la mente y las emociones.

El ritmo y la frecuencia de la respiración están íntimamente conectados con nuestros estados emocionales y mentales. De hecho, las emociones y la mente hacen que la respiración varíe, por lo tanto, si controlamos la respiración, empezamos a ganar control sobre las emociones y la mente. Al hacer más lenta la respiración, calmamos la mente y equilibramos las emociones.

Ejercicio Simple:

Esto tiene una aplicación muy practica en tu vida diaria. Si estás enfadado o con mucho estrés, fíjate en tu ritmo de respiración. ¿Cómo es? Fíjate en el ritmo y la frecuencia y observa qué sucede si empiezas a respirar más lento y profundamente. Intenta respirar tan sólo 4-5 veces por minuto y contempla qué efectos se crean después de ese minuto. ¿Cómo te sientes?

No hace falta que pares en tu actividad, puedes seguir haciendo lo que estabas haciendo, simplemente respira más lento. Sé consciente de los efectos de la respiración.

Es muy profundo el lenguaje de la respiración y ponerlo en palabras es limitarlo. Si te das cuenta, de todos los sistemas en tu cuerpo, la respiración la podemos controlar conscientemente, a diferencia de otros sistemas como el circulatorio, digestivo...

Es fascinante ser consciente de la respiración, cuando inhalas y exhalas estás poniendo en contacto tu interior con el exterior, estas comunicándote con la energía cósmica y con el universo, existe un diálogo, una fina conexión sutil entre las partes más privadas e inaccesibles de tu ser con la fuente que te mantiene vivo.

Es una herramienta que puede ser usada para establecer un vínculo de conocimiento profundo con tu subconsciente y tu inconsciente, que con tu mente racional es imposible que llegues.

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