martes, 12 de febrero de 2008

La Respiración completa yóguica


combina las tres. Comienza por una respiración profunda y continua con la inspiración a través de las zonas intercostal y clavicular.

Para comprender la respiración diafragmática adecuada, túmbese en el suelo con ropa suelta. Coloque una mano sobre el abdomen donde se encuentra el diafragma. Inspire y espire lentamente, moviendo el abdomen. Este debe salir hacia fuera al inspirar y contraerse al espirar. Trate de sentir este movimiento de expansión y contracción. Inspire ahora lentamente, manteniendo el abdomen fuera; seguidamente, deje que se llene de aire la zona intercostal y, finalmente, la parte alta de los pulmones, levantando ligeramente los hombros. Luego espire de la misma manera, dejando que el abdomen se contraiga al espirar. Esta es la respiración completa yóguica.

Quienes habitan en las ciudades pueden alargar sus vidas aprendiendo a respirar correctamente, incluso a pesar de que el aire sea menos puro. Los ejercicios de respiración adecuada estimulan el flujo sanguíneo al corazón y previenen ciertas enfermedades cardíacas por el aumento de la cantidad de oxígeno inspirado por unidad de tiempo. Todos estos factores son esenciales para una vida larga. El exceso de fatiga producido por el ejercicio violento únicamente sirve para arruinar los músculos del corazón y producir una acumulación de dióxido de carbono. Mientras el corazón puede aguantarlo indefinidamente, los músculos de los miembros se cansan enseguida. Los ejercicios yóguicos ayudan al corazón en su trabajo ya que mejoran la técnica de la respiración y, por tanto, también de la absorción de oxígeno.

La mayor parte de los adultos no son capaces de absorber la cantidad necesaria de oxígeno y quienes fuman inhiben aún más este proceso. La nicotina y el alquitrán producen un revestimiento en las delgadas membranas de los alvéolos y obstruyen el libre paso del oxígeno a la sangre. Además, algunos de estos alvéolos se rompen debido a la nicotina y al alquitrán caliente. Una vez rotos, el aire rancio queda atrapado e incluso la más ligera fatiga física produce agotamiento por la falta de oxígeno. Hasta que no se expulse el aire atrapado y se haya introducido aire fresco, no hay modo alguno de corregir este problema. Generando enfermedades como el enfisema, EPOC, asma, etc.

Sin embargo, por medio de la respiración profunda se podrían rellenar de aire fresco muchos de nuestros alvéolos inutilizados e incluso una persona con enfisema podría llevar una vida normal. ¿Cómo sería posible? La naturaleza ha provisto al hombre de más alvéolos de los que normalmente necesita para una emergencia. Se estima que la masa esponjosa de los pulmones contiene alrededor de las 600.000 células de aire, con una absorción de oxígeno equivalente a una superficie de unos 20.000 m2. Los pulmones no son suficientes por sí mismos para mantener la vida durante mucho tiempo. Es necesario renovar el aire, lo cual se hace por medio de la respiración, expulsando el aire rancio o introduciendo aire fresco. Cuanto más aire gastado se expulsa, más aire fresco se puede absorber. Por eso es por lo que es tan importante una respiración profunda, ya que introduce un máximo de aire fresco en toda la superficie de los pulmones

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